Historia

Hace 15 años se juntaron las fiestas, alegrías y angustias típicas de veinteañeros y futuros economistas de la universidad de los Andes con la ilusión de retribuir a la sociedad y de hacer algo por un país que, en el principio del milenio, se ahogaba en la incertidumbre de una guerra sin sentido y el anhelo de una paz con sustento incierto. Era septiembre del año 2001 y entre La Candelaria y Ciudad Bolívar cruzaban sus destinos 23 niños y 17 futuros economistas, hermanos y amigos entre sí liderados por Margarita Rosas.  Era la primera unión de dos mundos y el inicio de un camino de muchos años.

 Al poco tiempo, un premio y una publicidad no esperada de la FM con Julio Sánchez en el 2002 resultó en el empujón que la Fundación necesitaba para re-pensarse y posicionarse más allá de la ilusión de unos amigos. Después de una semana al aire en la FM, cientos de personas de todo el país expresaron su apoyo y quisieron vincularse a nuestra causa. Al poco tiempo, la Fundación duplicó su cobertura, nació nuestro segundo grupo y para el futuro quedo la lección más valiosa que la Fundación hubiera podido aprender, que es nuestro lema viviente no-oficial: la nueva vida es para TODOS, y LOS NECESITAMOS A TODOS PARA CONSTRUIR LA NUEVA VIDA.

 Desde ese entonces, la Fundación se convirtió en un catalizador de ideas y sueños, se ha ido transformando en lo que los voluntarios hemos querido de ella y los beneficiarios nos han enseñado. Los focos en jornada escolar complementaria; los voluntarios de los sábados, el apoyo a la educación formal, el soporte al proyecto de vida y la apuesta por la primera infancia, entre otros. Todo lo que la Fundación es no ha venido de un cerebro o una cartilla, ha sido esculpida en la piedra de la eternidad por las manos y los corazones generosos de todos aquellos seres maravillosos que han dado algo de su tiempo y de su amor a la Fundación en todos estos años

 

 

 

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